miércoles, 25 de agosto de 2010

Afe.         -LOS RUDIMENTOS DE LA FE – Sal.51; Heb.6:1-15.

 

INTRODUCCIÓN: Con las palabras de los vs.1-3, el autor de Hebreos, hizo una relación de los temas que NO iba a tratar en su epístola, lo que él llama: Los RUDIMENTOS, lo elemental o básico de la DOCTRINA de Cristo. Pero no está de por demás que nosotros, hablemos hoy de DOS DE ESAS DOCTRINAS BÁSICAS O ELEMENTALES DE NUESTRA VIDA CRISTIANA.

 

I.- PRIMERA DOCTRINA: EL ARREPENTIMIENTO DE OBRAS MUERTAS.

 

-LA PALABRA ARREPENTIMIENTO, según el diccionario, indica: -Un regreso, un cambio de parecer, o un rechazo del pecado para volver a Dios.

-Cambio de actitud, voluntad y propósito en la vida.                  

-Es dar un giro del pecado hacia Dios, un clamor del corazón por perdón y limpieza. (Sal.51:7,10)

-El ARREPENTIMIENTO antecede a la salvación, y es preparación para ésta.

-No podemos ser verdaderos cristianos, si no ha habido ARREPENTIMIENTO en nosotros; es decir, si no hemos  comprendido y lamentado la naturaleza pecaminosa y arruinada de nuestra vida, y si no la hemos aborrecido, para convertirnos al Señor Jesucristo.

-Ahora, ¿qué quiere decir el autor de Hebreos cuando habla de ARREPENTIMIENTO DE OBRAS MUERTAS?

 

   1º Las OBRAS MUERTAS se refieren a LAS MALAS OBRAS DEL PECADO, es decir, obras que nos llevan a la muerte; es todo aquel sucio catálogo de vicios, rebeldías, egoísmos e injusticias que caracteriza el comportamiento humano. Que como dice Rom. 6:21, EL FIN DE ELLAS ES LA MUERTE y, naturalmente, El Evangelio enseña como primer requisito, que hemos de ARREPENTIRNOS DE ELLAS. O sea que, tenemos que darnos cuenta de nuestra naturaleza pecaminosa, de que no fuimos creados para esta clase de comportamiento, sino para algo mucho más glorioso. Tenemos que lamentar nuestra condición de maldad que caracteriza nuestra vida. Hemos de sentir un fuerte rechazo interior hacia nuestros pecados; conocer la profunda convicción angustiosa de nuestra pecaminosidad, que El E.S. despierta en nosotros.

-Ver nuestra suciedad y culpabilidad delante de Dios.

-Desear Su Santidad y Justicia y, por lo tanto, desear con todo corazón romper con la maldad que nos caracteriza y seguir el camino del Señor.

-Así que ARREPENTIRNOS DE OBRAS MUERTAS es la primera condición de la predicación del Evangelio. Cuando Juan el Bautista empieza su ministerio en el desierto, proclama: ARREPENTÍOS, PORQUE EL REINO DE LOS CIELOS SE HA ACERCADO: Mt.3:2. El ARREPENTIMIENTO es el primer énfasis de su predicación. Igualmente se nos dice que, cuando El Señor Jesucristo empezó Su ministerio público, COMENZÓ A PREDICAR, Y A DECIR: ARREPENTÍOS, PORQUE EL REINO DE LOS CIELOS SE HA ACERCADO: Mt.4:17. Y cuando los discípulos empezaron a predicar a continuación del derramamiento del Espíritu en Pentecostés, la conclusión de su mensaje fue: ARREPENTÍOS, Y BAUTÍCESE CADA UNO DE VOSOTROS EN EL NOMBRE DE JESUCRISTO PARA PERDÓN DE LOS PECADOS; Y RECIBIRÉIS EL DON DEL ESPÍRITU SANTO. Hechos 2:38. Así el ARREPENTIMIENTO vino a ser el tema principal de la predicación apostólica.

-Cuando en Atenas El Evangelio es predicado por 1ª vez ante las personas más intelectuales del imperio romano, no hay ninguna modificación del mensaje, por muy humillante que pueda parecer predicar el ARREPENTIMIENTO ante un público tan selecto: Pablo les dice: “DIOS, HABIENDO PASADO POR ALTO LOS TIEMPOS DE ESTA IGNORANCIA, AHORA MANDA A TODOS LOS HOMBRES EN TODO LUGAR, QUE SE ARREPIENTAN.” Hch.17:30.

-Y es que, los atenienses han vivido de cierta manera y ahora ha llegado el momento del cambio. Hasta aquí han vivido de espaldas a Dios; ahora deben vivir de cara a Él. Antes vivían egoístamente; ahora Jesucristo tiene que ser El Señor de sus vidas. Hasta aquí han vivido vidas de injusticia; ahora deben buscar el reino de Dios y Su justicia.

-Cuando, posteriormente, Pablo se defiende ante el rey Agripa, describe su ministerio en estos términos: NO FUI REBELDE A LA VISIÓN CELESTIAL, SINO QUE ANUNCIÉ PRIMERAMENTE A LOS QUE ESTÁN EN DAMASCO, Y JERUSALÉN, Y POR TODA LA TIERRA DE JUDEA, Y A LOS GENTILES, QUE SE ARREPINTIESEN Y SE CONVIRTIESEN A DIOS, HACIENDO OBRAS DIGNAS DE ARREPENTIMIENTO. Hechos 26:19-20.

-El ARREPENTIMIENTO es la primera llamada del Evangelio y, normalmente, se refiere a aborrecer la vida pecaminosa.

 

   2º Las OBRAS MUERTAS, además de referirse a LAS MALAS OBRAS DEL PECADO, también se refieren a LAS BUENAS OBRAS QUE EL SER HUMANO SE ESFUERZA EN PRACTICAR, con la falsa esperanza de ganar su propia salvación. Son el esfuerzo inútil de lograr la salvación por méritos propios.

-En el caso de los judíos o hebreos, estas obras incluirían la práctica y dependencia de los sacrificios levíticos, cuya eficacia había sido vigente hasta la llegada del Señor, pero que ahora se habían convertido en obras muertas que no podían producir vida ni salvación.

-Es decir, LAS OBRAS MUERTAS podrían ser las buenas obras que, en vez de ser EL FRUTO de la salvación, pretenden ser EL MEDIO de la salvación. Ésta habrá sido la experiencia de muchos de los primeros lectores. Deseaban ser justos delante de Dios, y para ello se esforzaban en cumplir la Ley, creyendo que por sus propios méritos podrían satisfacer las exigencias de la Santidad de Dios. Pero, en vez de alcanzar la santidad, sólo conocieron LA FRUSTRACIÓN de descubrir su propia impotencia moral. Por mucho que intentaron ser buenos, fueron incapaces de guardar TODA la Ley. Siempre hubo algo que se les escapó. La auto-justificación ES un camino imposible. Sin duda, muchos de ellos se habrían identificado con el testimonio del apóstol Pablo cuando dijo que, en cuanto a la justicia que es en la Ley, era irreprensible; nadie podía señalarlo con el dedo denunciando alguna infracción de la Ley; pero él mismo, en la intimidad de su corazón, sabía que de hecho había caído muchísimas veces y estaba muy lejos de ser perfecto. Por lo tanto, él sigue testificando: “CUANTAS COSAS ERAN PARA MÍ GANANCIA, LAS HE ESTIMADO COMO PÉRDIDA POR AMOR DE CRISTO. Y CIERTAMENTE, AUN ESTIMO TODAS LAS COSAS COMO PÉRDIDA POR LA EXCELENCIA DEL CONOCIMIENTO DE CRISTO JESÚS, MI SEÑOR, POR AMOR DEL CUAL LO HE PERDIDO TODO, Y LO TENGO POR BASURA, PARA GANAR A CRISTO, Y SER HALLADO EN ÉL, NO TENIENDO MI PROPIA JUSTICIA, QUE ES POR LA LEY SINO LA QUE ES POR LA FE DE CRISTO, LA JUSTICIA QUE ES DE DIOS POR LA FE.” Filipenses 3:7-9.

-El hombre se esfuerza por justificarse a sí mismo sobre la base de sus propios méritos, y acaba en la frustración.

-Pero, dice Pablo, hay otra Justicia que Dios nos da gratuitamente como respuesta a LA FE en Jesucristo. Así como Abraham, si nosotros creemos en Dios, nuestra FE nos es contada por justicia.

-Cuando creemos en El Señor, los méritos de Jesucristo, (el único que ha vivido en conformidad con la Ley), son puestos a nuestra cuenta. Dios nos recibe como justos en Él.

-En este sentido, el gran problema de los judíos (tal y como Pablo lo señala en Rom.9 al 11) y el gran impedimento por el que seguían rechazando El Evangelio, no fue tanto su entrega al pecado y a la inmoralidad, como su orgullo al creerse buenos ante Dios por méritos propios. Lo que estorbaba su salvación era su supuesta bondad. Practicaban obras religiosas por medio de las cuales se creían, con cierta justificación, mucho mejores que los demás. Esto les llevaba a una autocomplacencia que evitaba las demandas del Evangelio, y a un orgullo que impedía su ARREPENTIMIENTO. Mientras creían que podían merecer la salvación por sus propias obras, nunca veían la necesidad de LA GRACIA DE DIOS, ni del SACRIFICIO DE CRISTO. Al contrario, su orgullo humano se alzaba como atentado contra la Cruz.

-Como consecuencia, su confianza en sus propias obras era la causa de su condenación. Para poder abrazar la salvación en Cristo, ¡tendrían que ARREPENTIRSE de sus BUENAS OBRAS!, sabiendo que éstas sólo les llevan a la muerte.

-Por supuesto, han de “ARREPENTIRSE de sus buenas obras”, no en el sentido de dejar de practicarlas, sino en el sentido de dejar de confiar en ellas para su salvación, porque esta confianza les impedía reconocer su verdadera condición pecaminosa delante de Dios.

-Seguro que muchos de nosotros nos hemos ARREPENTIDO en estos DOS SENTIDOS: de nuestros pecados, y de la confianza en nuestras propias buenas obras.

 

II.- LA SEGUNDA DOCTRINA FUNDAMENTAL ES: LA FE EN DIOS.

 

-En La Biblia, la compañera habitual de la doctrina del ARREPENTIMIENTO es la doctrina de LA FE. Juntas cumplen el requisito necesario para que una persona pueda recibir la salvación de Dios.

-En El Evangelio de Marcos 1:15, encontramos Las Palabras del Señor Jesús: “EL TIEMPO SE HA CUMPLIDO, Y EL REINO DE DIOS SE HA ACERCADO; ARREPENTÍOS, Y CREED EN EL EVANGELIO.”

-Asimismo, cuando Pablo describe su ministerio misionero a los ancianos de Éfeso: Hch.20:21, dice que éste ha consistido en “TESTIFICAR A JUDÍOS Y A GENTILES ACERCA DEL ARREPENTIMIENTO PARA CON DIOS, Y DE LA FE EN NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.”

-Vemos la misma combinación de ARREPENTIMIENTO Y FE en la predicación de Pedro del día de Pentecostés. Aunque LA FE no es mencionada explícitamente, sabemos que la manera cristiana de confesar públicamente LA FE en Jesucristo es por medio del bautismo en Su nombre. Así pues, cuando Pedro concluye su mensaje con la exhortación: “ARREPENTÍOS, Y BAUTÍCESE CADA UNO DE VOSOTROS EN EL NOMBRE DE JESUCRISTO”: Hch.2:38, está pidiendo a sus oyentes ARREPENTIMIENTO y FE como la única respuesta válida al Evangelio y el único medio de entrar en la salvación (para perdón de pecados y para recibir el don del Espíritu Santo).

-De hecho, LA FE es el requisito básico de la salvación a lo largo de La Biblia, desde el principio hasta el final.

-Aún en el A.T., LA FE debía caracterizar al pueblo de Dios. Cuando Abraham escuchó la voz de Dios, diciéndole: “MIRA LOS CIELOS, Y CUENTA LAS ESTRELLAS, SI LAS PUEDES CONTAR... ASÍ SERÁ TU DESCENDENCIA.” Abraham CREYÓ La Palabra de Dios, y se nos dice que su FE “LE FUE CONTADA POR JUSTICIA”: Gén.15:5-6. Desde entonces La Biblia establece que LA FE es el requisito básico por medio del cual el hombre puede recibir la Justicia de Dios.

-Esto ocurrió al principio de la historia del pueblo de Dios en el A.T. Al ir finalizando esa misma historia, hacia el final de la antigua dispensación, el profeta Habacuc 2:4 pronunció unas palabras que vinieron a ser uno de los textos preferidos de los apóstoles: “EL JUSTO POR SU FE VIVIRÁ”. LA FE es la base de la justicia y vida eterna.

-Lo que nos da salvación, no es tanto LA FE en una doctrina, como LA FE en Una Persona: EN DIOS MISMO. Pero, por supuesto, en la medida en que El Evangelio de Dios se ha ido aclarando a lo largo de la historia de La Revelación, LA FE EN DIOS ha significado creer en el contenido de esa doctrina, cada vez más clara y definida.

-Los santos del A.T. no podían creer en Jesucristo, porque Él aún no había llegado y Su ministerio salvador todavía no se había manifestado, excepto por medio de las figuras y “sombras” del antiguo pacto. Los que vivían en tiempos de la vida de Jesús en la tierra, si de verdad creían en Dios, tenían que creer en Jesús. Jesucristo mismo les dijo: “CREÉIS EN DIOS, CREED TAMBIÉN EN MÍ”. Juan 14:1. Pero aún no podían creer en la Obra acabada de Jesucristo en la Cruz, porque ésta todavía no se había realizado. Por lo tanto, ha de ser después de la crucifixión cuando entra en juego una mayor definición de la doctrina y contenido específico de LA FE.

-CREER EN DIOS hoy, implica necesariamente creer también en Jesucristo. Creer que Jesucristo es El Hijo de Dios cuya muerte en la Cruz, resurrección y glorificación a la diestra del Padre, nos proporcionan los medios eficaces de nuestra salvación.

-Así pues, en todo el conjunto de La Biblia, LA FE es la que se apropia la salvación ofrecida por Dios.

-La FE es fundamental. El autor de Hebreos ya nos ha ido indicando que, la razón por la que la inmensa mayoría de los israelitas murieron en el desierto y nunca llegaron a entrar en la Tierra Prometida, fue por su INCREDULIDAD: no eran creyentes, no creían, no tenían FE. Por lo tanto, sin FE NO HAY SALVACIÓN. Tanto EL ARREPENTIMIENTO como LA FE, son PRINCIPIOS imprescindibles de nuestra salvación eterna.

 

III.- ARREPENTIMIENTO Y FE VAN JUNTOS:

 

A) EL ARREPENTIMIENTO, sin LA FE, no es suficiente. Aunque EL ARREPENTIMIENTO es un requisito indispensable de nuestra  reconciliación con Dios, LA FE ES el principio activo que crea o forja nuestra nueva RELACIÓN CON DIOS. Por esto, LA FE se entiende correctamente como LA BASE DE LA SALVACIÓN.

B) Pero LA FE, sin EL ARREPENTIMIENTO, tampoco es suficiente: no es una FE viable; no es FE VERDADERA. Porque es posible que una persona dé su asentimiento INTELECTUAL a las propuestas del Evangelio sin sentir la necesidad de ARREPENTIRSE. Pero nadie puede entender El Evangelio con el corazón, ni comprender las denuncias de dicho Evangelio en torno a su propia perdición, ni abrir los ojos a los estragos que el pecado ha causado en su vida, sin experimentar la profunda angustia de reconocer su pecaminosidad y aborrecer su vieja manera de vivir.

 

CONCLUIMOS diciendo que aquel que se ARREPIENTE y CREE en El Señor es justificado de su pecado, tiene paz con Dios y empieza una nueva relación con Él. EL ARREPENTIMIENTO y LA FE son EL FUNDAMENTO DE NUESTRA VIDA CRISTIANA. Nadie es verdadero cristiano, verdadero creyente, si no se ha ARREPENTIDO de su pecado y creído en El Señor Jesucristo.


Tags: Iglesia lanzarote, predicacion, evangelica, cristiana

Publicado por nemesio-alberto @ 20:01  | PREDICACIONES
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